La rehabilitación de hombro no va de descansar y esperar. Probablemente llevas meses así porque nadie ha valorado de dónde nace ese dolor, ni ha trabajado la capacidad de tu hombro para volver a soportar carga. Por eso el reposo y los antiinflamatorios calman unos días y, en cuanto aprietas, vuelve.
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Llevas tiempo con el hombro y hay algo que no termina de irse:
Y en algún momento empiezas a pensar que igual esto ya es lo que hay.

No es que seas un caso raro. Cuando un hombro lleva meses sin irse, casi siempre es por una de estas dos razones.
Se está tratando donde duele, y no donde nace. El hombro es la articulación con más movilidad del cuerpo, y esa movilidad la paga con estabilidad: depende de cómo se mueve la escápula, de la movilidad de tu columna dorsal y de cómo repartes la carga al empujar, tirar o levantar.
Un tendón que duele al elevar el brazo muchas veces no tiene un problema “en el tendón”: es que la escápula no está controlando bien o la dorsal ha perdido movilidad, y el hombro acaba absorbiendo lo que no le toca. Si solo se trata la zona dolorosa, mejora unas semanas y vuelve, porque la causa sigue ahí. Por eso hacemos una valoración global antes de tocar nada: para saber de dónde viene de verdad.
Se ha calmado el dolor, pero no se ha reconstruido la capacidad. Los tendones responden a la carga, no al reposo. Cuando paras, el dolor baja porque le estás pidiendo menos, no porque el tejido esté mejor. Así que el primer día que vuelves a la piscina, al gimnasio o a coger en brazos a tu hijo, reaparece.
Estar recuperada no es dejar de tener dolor: es que tu hombro vuelva a aguantar lo que tú le pides. Y eso solo se consigue trabajando la carga de forma progresiva.
Preferimos decirlo claro antes de que reserves.
Si llevas meses así, seguramente ya has pasado por muchas de estas situaciones: te han dicho que descanses, has descansado, y al volver a entrenar ha vuelto el dolor. Te han dicho que es normal a tu edad. Te han tratado la zona que duele, y ha mejorado un tiempo. Y en algún momento has empezado a pensar que igual esto ya es lo que hay, y que tendrás que quedarte así.
Pero no lo es. Y no tienes que dejarlo.
Cuando un hombro no acaba de irse, casi nunca es porque seas un caso raro. Es porque no se ha encontrado la causa real, porque se ha dejado el tratamiento a medias o porque nadie ha trabajado la capacidad de tu hombro para volver a soportar lo que le pides.
El reposo calma el dolor, pero no prepara el tejido para volver a cargar. Por eso vuelve.

Somos una clínica de fisioterapia deportiva. Venimos de trabajar con deportistas y en entornos de alto rendimiento, y tratamos tu caso con la misma exigencia: da igual que compitas, que nades tres días a la semana o que lo que necesites sea poder trabajar y dormir sin dolor. Lo que cambia es el objetivo, no el rigor.
No solo la zona que duele. Valoramos movilidad de hombro y dorsal, control de la escápula, fuerza y qué carga soportas ahora.
Ejercicio pautado y progresivo, adaptado a tu fase y a lo que necesitas volver a hacer.
En qué fase, qué falta para pasar a la siguiente y cómo lo mediremos.
No te vamos a prometer un plazo. Te vamos a dar un plan, criterios claros y a alguien que se implica contigo hasta que vuelvas a hacer lo que hacías.
★★★★★ 5/5 · +190 reseñas en Google
“Detecta los problemas, aplica las técnicas más adecuadas y hace que avances con mucha seguridad en el proceso de recuperación. Trabaja de manera totalmente personalizada.”
— C. M.
“Después de visitar varios fisios, encontré en Edsivana esa tranquilidad de estar en buenas manos. Muy metódica, te escucha.”
— F. R.
“En Sebastià va identificar molt ràpidament l’origen del meu dolor i el va tractar de manera molt efectiva. Durant tot el procés m’ha anat explicant cada pas amb claredat, cosa que dona molta confiança.”
— L. F.
Sesiones de 50 min con valoración, tratamiento y pautas para casa. Sin prisas.
No por norma. Eso de “si duele es que cura” ya se ha desmitificado. Intentamos trabajar sin dolor, pero quizá hay alguna técnica que te puede molestar un poco. Ninguna te va a hacer llorar.
Es imposible que sin conocernos puedas confiar en nosotros. La única manera que tienes para hacerlo es venir a una primera visita y ver cómo trabajamos.
La confianza no se pide, se gana. Ven a la primera visita y decide tú.
No es obligatorio, pero si lo tienes y nos lo traes nos puede ayudar con el tratamiento.
No necesariamente. Los hallazgos en las pruebas de imagen son muy frecuentes también en personas sin ningún dolor, y no siempre explican lo que te pasa. Lo que decide el plan es cómo se mueve tu hombro, cuánta fuerza tiene y qué carga tolera hoy. Si en la valoración vemos que necesitas una opinión quirúrgica, te lo diremos y te derivaremos.
No te voy a engañar: no somos los más baratos del barrio. Pero por toda nuestra implicación, nuestro trabajo contigo en cada sesión y la planificación del trabajo activo, tampoco somos caros. Todo es función de preferencias.
Puede haber muchos motivos, y ninguno significa que la fisioterapia no te pueda ayudar. A veces en una visita de diez minutos se prioriza descartar lo urgente y se pauta reposo o medicación, sin valorar otras opciones.
En cualquier caso, no necesitas una derivación médica para venir: puedes acudir directamente. Y si en la valoración vemos algo que necesita atención médica, te lo diremos y te derivaremos.
No tenemos una bola de cristal y no te puedo decir exactamente las sesiones que vas a necesitar, pero con la valoración y la experiencia que tenemos podemos estimar un periodo de tiempo en el que vamos a estar trabajando.
En la mayoría de los casos sí, adaptando la carga. Te diremos qué puedes hacer y qué conviene evitar en cada fase para no frenar tu recuperación. Parar del todo casi nunca es la mejor opción.
Muchos dolores que no mejoran es porque se está tratando la zona equivocada. Con una valoración global buscamos la causa real. En la primera visita te daremos una idea clara de tu caso y del plan de trabajo, y nos implicamos contigo en cada fase.
La duración es de 50 minutos.
Ropa cómoda que te permita dejar el hombro al descubierto: una camiseta de tirantes o un top deportivo va perfecto.
Es un proceso que pasa por fases y suele ser largo, y sería mentirte decirte otra cosa. Lo que sí podemos hacer es acompañarte en cada fase: mantener el movimiento que tienes, trabajar dentro de lo que tu hombro tolere y evitar que pierdas fuerza por el camino, para que cuando la cosa afloje no partas de cero.
Bueno, ahora te toca a ti decidir si somos los indicados para empezar a tratar ese hombro como dios manda.
Es cierto que fisioterapeutas hay más que farolas, y los hay muy buenos. Nosotros somos uno de ellos: llevamos más de 10 años y más de 1.500 pacientes a nuestras espaldas.

